EN MEMORIA DE QUETA


lutoHoy las vi como casi todas las mañanas:  la hermana mayor le cortaba el escaso cabello a la menor. Ella, con su cabeza agachada, se dejó hacer sin protestar. Luego fueron por una Coca-Cola de dos litros para el desayuno.

La de más edad pasó a mi lado con una sonrisa sincera, reflejada en su boca reseca, cubierta de vello.  Saludó, le hizo cariños a mi niña y siguió su camino para conseguir el sustento diario. Mientras se alejaba, pude observar que no se ha de haber mudado de ropa desde hace varios días.

No sé calcular edades, pero a la hermana mayor se le puede considerar una “cabecita blanca”. Quizá no sepa ni cuidarse a sí misma, sin embargo cuida con fervor a su “hermanita”.

Esta pequeña narración la escribí el 13 de febrero de 2012. Cada día me quedaba pensando en ellas, en su diario batallar por sobrevivir. Ayer, 25 de junio de 2014, Queta falleció de cirrosis. Mi cuñada la auxilió en sus últimas horas y me cuenta que su casa es un nido de suciedad, al grado de que las personas que la asistieron fueron a tomar un baño de inmediato y tiraron la ropa que traían puesta en ese momento.

Me preocupaba su hermana. Aparte de su discapacidad mental, está ciega casi por completo. Al parecer, un pariente se hará cargo de ella.

Supongo que la casa tendrá que ser demolida de nuevo. Ya se había hecho una vez, pues había plagas de todo tipo. El municipio tiró la casa y la volvió a construir, pero las condiciones de vida no mejoraron. La suciedad reinaba como antes.

Hoy, quiero dedicar este artículo a Queta. Ese nombre que se olvidará en poco tiempo y que tal vez no signifique mucho para nadie. Esa vida que en apariencia no fue fructífera y, sin embargo, se hizo cargo de su hermana por varios años trabajando en lo que pudo.

Lo mejor de ella fue su sonrisa y yo la recordaré por siempre.

Descanse en paz.

 

 

 

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Morir soñando


niebla-15De pronto me siento como el personaje Augusto de la “nivola” Niebla, cuyo autor es Miguel de Unamuno.
Cuando leí ese libro, me identifiqué con el personaje, pues vive confundido y hace varias reflexiones profundas, mezcladas con humor. ¿Quién no ha pasado por esas raras etapas?
El querer morir y al mismo tiempo aferrarse a la vida. Siempre nos enfrentamos a crisis existenciales y para algunos es más difícil sobrevivir. Los escritores tienen el poder de expresar su dolor y Miguel de Unamuno es una clara muestra de lo que se puede escribir en momentos desesperados.
Comparto este bello poema, que en pocas y sencillas palabras expresa toda la tribulación que puede sentir una persona.
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Morir soñando, sí, mas si se sueña 
morir, la muerte es sueño; una ventana 
hacia el vacío; no soñar; nirvana; 
del tiempo al fin la eternidad se adueña. 

Vivir el día de hoy bajo la enseña 
del ayer deshaciéndose en mañana; 
vivir encadenado a la desgana 
¿es acaso vivir? ¿y esto qué enseña? 

¿Soñar la muerte no es matar el sueño? 
¿Vivir el sueño no es matar la vida? 
¿A qué poner en ello tanto empeño?: 

¿aprender lo que al punto al fin se olvida 
escudriñando el implacable ceño 
-cielo desierto- del eterno Dueño?

Miguel de Unamuno.

 

Laberinto


laberintoPor un tiempo eres feliz recorriendo el laberinto de tu vida. Por más complicada que parezca, te entretiene el hecho de experimentar cosas nuevas, de buscar otras emociones y  existir sin  metas específicas.

Pero un buen o mal día, todo cambia. Te das cuenta que estás en el mismo punto donde iniciaste y todo lo que considerabas como un avance, no te ha servido de nada.

Lloras, te lamentas de tu suerte y te propones terminar con todo y empezar desde cero.

Pasan los días y nada cambia. Regresan las sensaciones, los deseos, los momentos de aparente bienestar.

Te dices que todo está bien y sigues adelante con el mismo estilo de vida.

Empiezas a recorrer el mismo laberinto…

 

La fábula del comerciante


Me permito compartir esta fábula de autor anónimo, que siempre me pone a reflexionar un poco. La publicidad nos puede convencer de cualquier cosa.

“Si nos programamos para fracasar, fracasaremos y si nos mentalizamos para ganar, ganaremos. Es una simple elección personal.”

Había una vez un ciudadano que vivía al lado de una carretera donde vendía unas ricas albóndigas con pan. Estaba muy ocupado y por lo tanto no oía la radio, no leía los periódicos, ni veía la televisión.

Alquiló un trozo de terreno, colocó una gran valla y anunció su mercancía gritando a todo pulmón: “Compren deliciosas albóndigas calientes”. Y la gente se las compraba.

Aumentó la adquisición de pan y carne. Compró un terreno más grande para poder ocuparse mejor de su negocio. Y trabajó tanto que dispuso que su hijo dejara la Universidad donde estudiaba Ciencias Comerciales a fin de que le ayudara.

Sin embargo, ocurrió algo importante. Su hijo le dijo:

-“Padre, ¿pero no escuchas la radio, ni lees los periódicos? Estamos sufriendo una grave crisis. La situación es realmente mala; peor no podría estar”.

El padre pensó: “Mi hijo estudia en la Universidad, lee la prensa, ve la televisión y escucha la radio. Sabe entonces lo que dice”.

Compró pues menos pan y menos carne. Sacó la valla anunciadora, dejó el alquiler del terreno a fin de eliminar los gastos y ya no anunció sus ricas albóndigas con pan. Y las ventas fueron disminuyendo cada día más.

Después de un tiempo, el negocio estaba realmente afectado.

-“Tenías razón, hijo mío”, le dijo al muchacho. “Verdaderamente estamos sufriendo una gran crisis”.

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Honor a quien honor merece


Hace unos días, tuve la oportunidad de asistir a un concierto de Raúl Ornelas.

¿Quién es Raúl Ornelas? preguntaron algunos y se preguntarán otros tantos al leer este artículo. No eImagens un artista reconocido, muchas gente no sabe qué tipo de música interpreta, pero al momento en que se nombran cantantes como Alejandro Fernández,Víctor García, Pandora, Reyli, y hasta esa señora que no quisiera mencionar, pues su solo nombre me produce aversión: Thalía.

Las personas que me conocen, saben que ella no es santo de mi devoción y su voz la considero como una de las peores del mundo. Si alguien me quisiera torturar, con cinco minutos de su música sería suficiente para pedir clemencia. Por esa razón, evito nombrarla en mis escritos, pues trato de ser neutral.

Por suerte o por desgracia, hoy su nombre se relaciona con Raúl Ornelas. La mayoría de sus seguidores se dieron de topes al saber que Thalía se atrevió a tocar una de sus mejores canciones, la cual fue incluida en el álbum “Desde el exilio” en 1999 y en “Manual de lo prohibido” en 2002. Se trata de “Manías”.

Lo más grave de todo, es que la publicidad ha hecho creer a varias personas que la ex Timbiriche es autora de la canción. Esa misma publicidad eleva hasta el cielo a falsos artistas y entierra a los verdaderos. Para nadie es secreto que se mueven muchos intereses en las disqueras y sólo desean crear un producto para las masas. Hay una enorme lista de “cantantes” populares con nulo talento y son reconocidos en casi todo el mundo.

Me da pena que ese fenómeno se presente en todos los ámbitos. En literatura existe un gran número de autores que vende millones de libros al año y analizando su obra se llega a  concluir que no tiene ningún valor. También son comunes los plagios y grandes escritores quedan en el anonimato.

No puedo evitar que todo esto siga sucediendo, pero sí es posible poner mi granito de arena para difundir la buena música y enaltecer a sus verdaderos autores.

Mis canciones favoritas de Raúl Ornelas son: Las cartas sobre la mesa, Qué bendición y Tu fantasma. No tenía el gusto de conocerlo personalmente y el viernes pasado me llevé una gran satisfacción al estar en su concierto.

Gracias a Dios que todavía existen los verdaderos artistas.

Lo que mal empieza…


Hace unos meses, mi madre estaba esperando el autobús y se encontró con un viejo conocido. Tuvieron tiempo de platicar bastante, gracias a la “eficiencia” del actual transporte público de la ciudad de Chihuahua.

Este hombre, a quien llamaremos Juan, se quejó amargamente de su vida. Su esposa falleció y los hijos lo abandonaron. Hoy, debido a su edad y a las enfermedades, se le dificulta trasladarse para cobrar la pensión. Con voz de fastidio, empieza a decir:

-Batallé para sacar la tarjeta del Vivebús, la he usado muy poco y ahorita mi tarjeta no pasó. El chofer me dijo que fuera recargarla, pero en el Oxxo de la colonia no tienen ese servicio. Tengo que ir hasta el centro, pero, ¿en qué me voy? A ver si en el próximo camión sí me permiten subir sin cobrarme.

No sé cómo solucionaría el problema, quizás ella le prestó su tarjeta o el chofer  lo dejó subir. El punto es que no es posible que una persona mayor, sola y con tantas dificultades para sobrevivir, tenga que sufrir por decisiones mal tomadas del Gobierno o de quien corresponda, pues, como siempre, todo el mundo se lava las manos cuando hay que rendir cuentas.

Se han creado problemas donde no los había. La gente vive estresada por el simple hecho de subirse al camión y que su tarjeta no pase por falta de saldo, ya sea porque se lo gastó sin darse cuenta o porque desapareció “misteriosamente”. De verdad, no me cabe en la cabeza que trasladarse de un lugar a otro sea un gran problema y además se ocupe tanto de nuestro valioso tiempo.

Yo no he usado ese sistema y no me parece justo comprar una tarjeta para cuando tenga la necesidad de usarla. Lo normal es que pague mis no sé cuántos pesos (también con el precio traen tremendo reborujo), al momento de requerir el servicio. Gracias a Dios tengo opciones, pero hay muchos Juanes que batallan a diario, esos a los que las autoridades deberían hacerles la vida más fácil.

Todos podemos ser un “Juan” cualquier día.

Regalos de Navidad


Feliz-Navidad1Estos días en que el mundo es diferente, pues, aunque en muchas ocasiones el nacimiento de Jesús se hace a un lado y adoptamos nuevas costumbres y creencias, el anhelo de paz sigue ahí, en la mayoría de las personas.

Respeto a quien no piense como yo, es lo que debo tatuarme en el corazón y la mente. 

Mis padres me decían que el Niño Jesús iba a llegar durante la madrugada y, si me había portado bien, me dejaría un juguete. Uno solo. Nunca pedí algo específico y la ilusión que experimenté durante mi infancia es un tesoro invaluable. Un año debía pasar para tener un regalo y siempre era recibido con júbilo.

Hoy se reciben más regalos y menos alegría.

Los niños piden y piden, los papás trabajan y trabajan. Nada es suficiente. Hay casos de padres que viven al día, pero para los regalos de Navidad se endeudan por el resto del año. El consumismo impera y se fomenta a los niños desde temprano.

Es tiempo de enseñarles el valor y el esfuerzo por conseguir algo y no tomar como una obligación todos sus deseos.  Me parece inconcebible que alguien sea capaz de hipotecar su casa para festejar los quince años de su hija y también que les compren toda la lista de carísimos regalos que a veces terminan arrumbados en un rincón. Hay que conservar es la ilusión de los niños, pero no a ese precio, pues darles todo lo que piden hace que después quieran conseguir todo a como dé lugar, sin importar cómo lo consigan.

Es difícil encontrar un punto de equilibrio, pero vale la pena intentarlo.

Se acerca Navidad, esa mágica fecha que a tantos nos conmueve y nos impulsa a ser mejores personas cada año. Aprovecho para enviar un abrazo a todos los que me leen y les agradezco a quienes me han enriquecido con sus comentarios.  Feliz Navidad y que Dios nos permita seguir escribiendo.