Morir soñando


niebla-15De pronto me siento como el personaje Augusto de la “nivola” Niebla, cuyo autor es Miguel de Unamuno.
Cuando leí ese libro, me identifiqué con el personaje, pues vive confundido y hace varias reflexiones profundas, mezcladas con humor. ¿Quién no ha pasado por esas raras etapas?
El querer morir y al mismo tiempo aferrarse a la vida. Siempre nos enfrentamos a crisis existenciales y para algunos es más difícil sobrevivir. Los escritores tienen el poder de expresar su dolor y Miguel de Unamuno es una clara muestra de lo que se puede escribir en momentos desesperados.
Comparto este bello poema, que en pocas y sencillas palabras expresa toda la tribulación que puede sentir una persona.
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Morir soñando, sí, mas si se sueña 
morir, la muerte es sueño; una ventana 
hacia el vacío; no soñar; nirvana; 
del tiempo al fin la eternidad se adueña. 

Vivir el día de hoy bajo la enseña 
del ayer deshaciéndose en mañana; 
vivir encadenado a la desgana 
¿es acaso vivir? ¿y esto qué enseña? 

¿Soñar la muerte no es matar el sueño? 
¿Vivir el sueño no es matar la vida? 
¿A qué poner en ello tanto empeño?: 

¿aprender lo que al punto al fin se olvida 
escudriñando el implacable ceño 
-cielo desierto- del eterno Dueño?

Miguel de Unamuno.

 

Para siempre


Tengo la dicha de tenerte a mi lado, de sentir esas pequeñas manos en mi piel. Puedo escuchar tu respiración pausada sobre mi pecho.

Dios me ha dado la oportunidad de amarte a diario, de besar tus cálidas mejillas y abrazar tu cuerpo frágil.

Eres mi esencia, mi nueva versión, el espejo de mis virtudes y vicios.

Te amé desde siempre y ese amor jamás tendrá fin.

dormidas

Presencia


calle oscura

En cada lúgubre calle,

imagino tu silueta

matizada por la luna.

 

Al volante van mis manos,

a bordo va el sentimiento,

sin intención de bajarse.

Inconsciente del peligro,

sólo quiere recordar,

que estuviste en esa esquina,

esperándome con ansias.

 

Estás conmigo esta noche

y te observo hasta en la tienda ,

en busca de un buen café.

 

Hoy respiro pesadumbre,

con anhelo de respirar

en el color de tus labios.