Jim Morrison, ¿el dios?


jimEl pasado 3 de julio se cumplieron 42 años de la muerte del  famoso cantante estadounidense Jim Morrison, vocalista del grupo  The Doors. No soy conocedora de este tipo de música, pero hace días tuve la oportunidad de ver una película biográfica del legendario rockero y la cinta me dejó asqueada, aunque también reflexiva y con interés de conocer más de su breve existencia. Conocía algunos datos de este personaje, mas nunca lo investigué a fondo.

Como ser humano, qué terrible fue su vida. Sumido en las drogas, alcohol y todo tipo de excesos, además de un gran vacío e indolencia. Quizás esos aspectos suenan como una constante en este género, sin embargo, cada individuo navega en su propia locura y la de Morrison sí que era extrema.

Tenía una pareja, pero tanto él como ella se involucraban con otras personas y Jim llegó al grado de querer quemarla viva en una de sus discusiones. Como siempre sucede en esas relaciones enfermizas, ella se ausentó por un tiempo y luego regresó a buscarlo.  Vivían drogados y amaban drogados. Tal vez en su sano juicio se hubieran aborrecido. Ella no era resignada y fiel, por supuesto que tenía sus aventuras; quizá, el hecho de andar con “el famoso” era el único motivo para continuar con él. En la película hacen alusión a un problema sexual que a nadie podría extrañarle, por el abuso de quién sabe cuántas sustancias, además del peyote, su droga preferida.

No quiero imaginarme el aroma de ese tal “dios”, con pantalones de cuero que no se quitaba en meses y camisas que primero se hacían girones, antes de cambiárselas.

Escuché un especial del grupo The Doors, y valoro su arte, me gustó el estilo,  yo me imaginaba que su música era muy pesada y no es así, ya que tiene cierta influencia de Elvis Presley.

Es posible escribir páginas enteras sobre él;  sin embargo, lo que más llama mi atención de este “ídolo”, es el afán por encontrar la muerte, tanto desprecio por la realidad. He leído algunos de sus poemas y opino que es más prosa que poesía, divagaciones sin aterrizar (sin afán de ofender a quien gusta de su estilo).

El éxito de Morrison fue muy breve, pues como era de suponerse, su desgastado cuerpo no pudo resistir más y  falleció a la edad de 27 años (empezó a los 21).

Antes de que yo misma empiece  a divagar, mejor termino este artículo y aterrizo diciendo: “No hagamos ídolos a quienes ni siquiera pueden quererse un poquito a sí mismos”

¿Que era muy guapo? Sí, no lo puedo negar.

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2 comentarios en “Jim Morrison, ¿el dios?

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