El perdón


Una de las acciones más difíciles en el ser humano es perdonar. El primer impulso ante un agravio o una traición es la venganza, sentirse burlado causa una grave impotencia que nos impide razonar al momento. Es por eso que existen tantos asesinatos y suicidios, pues una ‘cabeza caliente’ no puede pensar con sensatez.

¿Cómo reaccionar ante un ser querido violento?

Si pone en peligro su vida, por supuesto que una persona pensante se defenderá, sin embargo siguen existiendo millones de casos en los cuales la víctima soporta más de la cuenta sin hacer nada.

Hay muchas clases de violencia, no tan notorias a simple vista. Yo considero la promiscuidad una de ellas, sobre todo cuando la gente que la practica tiene además una pareja estable que por lo general cierra los ojos y no quiere darse cuenta del peligro que corre su vida, por más protección que haya usado.

El dolor emocional de ser traicionado, aunque de verdad es difícil, pasa a un segundo plano al enterarte del daño en tu cuerpo. Las personas “aguantadoras” por lo general terminan con una enfermedad terrible como el cáncer.

Imagino a una de esas abnegadas mujeres, que todavía existen, vírgenes hasta el matrimonio y fieles hasta la muerte. Se comportaron siempre como “una dama” y murieron víctimas de una enfermedad contraída por el marido en una de sus tantas aventuras.

También se da el caso contrario, por supuesto. Curiosamente, esa clase de mujeres, sin intención de juzgarlas, parecen tener más fortuna que las otras. De pronto hay alguien que puede dar todo por ellas sin pensar en su pasado (o su presente).

En fin, el tema que iba a tratar era el perdón y debemos perdonar a quienes nos violentan por nuestro propio bien, pues el rencor daña más que el mismo agravio. Claro que no por eso dejaremos que sigan haciendo de nosotros un títere sin cabeza, hay que aprender de las malas experiencias, sin olvidar que una persona casi nunca puede cambiar para bien.

Si tú decides seguir ahí, la culpa de lo que te pase en un futuro es sólo tuya.

 

 

Los rostros de la violencia


Siempre que veo una nota periodística que implica violencia, no tiene gran impacto en mí mientras no vea alguna fotografía del caso. En cuanto miro un rostro, la mente empieza a trabajar e imagina paso a paso lo que ahí se relata.

Ayer vi un caso de dos jóvenes mujeres asesinadas, además de otros detalles horribles que no quiero describir. Me impactó, por supuesto, aunque parezca que nos acostumbramos a esas cosas. No es así. Nunca me acostumbraré a ver eso como algo cotidiano.

En unos días se habrá olvidado esta noticia, si es que no surge más información “morbosa” que siga manteniendo los ojos puestos en este caso.
Mi capacidad de asombro sigue viva y creo que aún hay mucha gente con ese mismo sentimiento.