Decepcionados de la vida


ambicionHace unas semanas estuve platicando con una amiga sobre lo decepcionante que resulta no tener cosas que otros obtienen con facilidad como adquirir un automóvil del año, comprar casa propia o hasta tener una boda espectacular en la playa. Se quejaba amargamente de las cosas que no había podido alcanzar y lo más probable es que fueran imposibles toda  la vida.

Creo que a todos nos ha pasado algo así, aunque tengamos poco o mucho en el ámbito económico.  Puedo lamentarme de que mi sueldo no alcanza para cubrir mis necesidades y al recibir un aumento, mis necesidades también incrementan. Puedo estar conforme con mi existencia y al compararme con los demás, me doy cuenta de todo lo que me falta.

Debemos encontrar el equilibrio. No quedarnos estancados, sin ninguna ambición, pero tampoco es bueno ambicionar en forma desmedida. Yo no me imagino viajando en un avión privado, ser recibida por el Papa o por los reyes de Inglaterra, vestirme con ropa de diseñador o conocer todos los países y no por eso me considero infeliz. Simplemente no me hace falta, puedo vivir sin eso. En caso de que llegara a suceder algo así, sería algo extra en mi vida que recibiría con mucho gusto, como ha pasado con varios eventos en mi existencia que no tienen nada que ver con el dinero. Los regalos inesperados son como una octava maravilla del mundo.

No existe nadie que tenga todo. Ejemplos muy claros son los cantantes que están en la cima de la fama y tienen que recurrir a las drogas y al sexo desenfrenado para llenar el vacío que les acompaña aunque estén rodeados de gente. Viven con miedo a bajar del sitio en donde están hoy, a dejar de ser populares, a envejecer. Han probado tantas cosas, que ya están aburridos, nada les emociona, nada les puede causar nuevas impresiones.

En resumen, cada uno de nosotros debemos crecer a nuestro propio ritmo, sin compararnos con los demás. Es bueno hacer un alto para disfrutar los pequeños o grandes logros y también para ponernos nuevas metas y, por supuesto, dichas metas deben realistas.

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2 comentarios en “Decepcionados de la vida

  1. Si tuviera una forma de pensar como esa ya me hubiese suicidado. Imaginate…no tengo casa propia,mi esposa y mis hijos tienen coches y yo me muevo en autobús y metro dependemos del ingreso conjunto familiar. No tengo ahorros. Pero eso si…. tengo ganas de luchar por conseguir los satisfactores necesarios para ahora que ya está “cerca el invierno de mi vida”.
    Si me detuviera a lamentarme por lo que no tengo no podría luchar por lo que quiero tener. Lo mejor es trabajar y vivir la vida de forma honesta,cuidar la salud y todo lo demás aparecerá solo.

    Un abrazo y que bueno que estás escribiendo más frecuentemente

    • Muchas gracias por su comentario, Don Cuco, como siempre muy valioso. Me agrada su forma de pensar y su entusiasmo por la vida. Dios lo bendiga y espero escribir con más frecuencia,a hora que pasaron las prisas de diciembre. Un abrazo también.

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