Lo ilógico de la vida


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Existen tantas cosas ilógicas, tantos hechos que no son fáciles de explicar, que podría escribir un artículo demasiado extenso y hasta aburrido.

En este mes he leído muchas noticias extrañas, parecen de esas que publican el día de los inocentes.  Una de ellas, bastante comentada en los medios, fue el caso de la francesa liberada en México, Florence Cassez. 

No voy a explicar el proceso, sólo resalto la forma en que fue recibida en su país, algunos dicen que le dieron la bienvenida como si fuera Juana de Arco. No entiendo a las autoridades mexicanas, pero entiendo menos a las francesas por hacerle una recepción de esa clase.  Si acaso fuera inocente, tampoco se justifica que se le trate como una especie de heroína. “No ha hecho nada relevante para ser tratada así” dice la mayoría de los entrevistados franceses.

Hace un momento vi otra noticia que me tiene sumamente contrariada:

“La mujer que le sacó los ojos a su hijo en un ritual, podría salir libre junto con sus cómplices  por no poderse demostrar que  lo hizo con mala fe”.

Insólito, ¿verdad?

Estos casos de “justicia” me hacen pensar en el otro lado de la moneda, en esas mujeres que son lapidadas por una falsa acusación y sin ningún derecho a defenderse. En pleno siglo veintiuno, existen muchos lugares en el mundo donde lo peor que te puede pasar es haber nacido mujer.

Hace unos días tuve la oportunidad de ver la película “La lapidación de Soraya M.”, producción estadounidense del año 2008, adaptación del libro escrito por el periodista franco iraní Freidoune Sahebjam, basado en un hecho real.

Trata de una mujer de una aldea iraní, condenada a muerte por una falsa acusación de adulterio, pues su esposo quería casarse con una jovencita de 14 años y armó .  

Debo confesar que me conmovió hasta las lágrimas y yo no lloro con cualquier película. El motivo es que es un caso real, uno de tantos casos de total injusticia, de impotencia, de un machismo terrible que se niega a desaparecer.

Cuando sus dos hijos varones le tiran piedras, se me hizo un nudo en el corazón. Pensé en sus embarazos, en los cuidados que tuvo de ellos desde pequeños, en la dura mirada del hijo mayor.

Qué terribles momentos debió haber pasado Soraya, no sólo por su espantosa forma de morir, sino por ser acusada por su marido, el que se supone la eligió para formar un hogar. También fue apedreada por su padre sin ninguna compasión. Todos los hombres tenían derecho a lapidarla por salvar su “honor”.

Sentí la desesperación de su tía, quien la defendió hasta donde pudo y gracias a ella se difundió esta historia.  También se hizo cargo de sus dos pequeñas hijas, a quienes tampoco les esperaba un buen futuro.

Hubo una frase que me dejó pensando un buen rato: 

“Si una mujer acusa a su esposo de adulterio, ella tiene que probar su culpabilidad. Pero si el esposo acusa a su esposa de adulterio, ella, no el esposo, tiene que probar su inocencia.”

Frase ilógica, para rematar esta serie de hechos ilógicos. 

 

Abandono de bebés


Hoy en la ciudad de Chihuahua nos despertamos con  otro caso más de bebés abandonados. En esta ocasión es una niña con escasos minutos de nacida. Ayer en la tarde, una mujer la dejó a las puertas de un templo católico, desnuda, envuelta sólo en una toalla ensangrentada. Todo parece indicar que era su madre, quien descendió de un automóvil para bajarla y luego se fue, supongo yo, sin mirar atrás.

Cada vez que sucede algo así, me agobia un sentimiento de impotencia, de confusión total. La mayoría de la gente debe sentir igual o parecido, pues empezamos a reflexionar en lo que un hijo significa para casi todas las madres y para las que siempre han deseado ese don que la vida les niega por diversos motivos.

Las solicitudes de adopción no se hicieron esperar. Parejas y personas solteras expusieron su caso y su anhelo de tener a la niña. No es fácil ese proceso y ellos están dispuestos a soportar diversos trámites con tal de cumplir el hermoso sueño de ser padres.

Espero que esa bebita encuentre un buen hogar, donde le proporcionen el amor que no va a recibir de su madre biológica. Sin saber nada de su vida, condeno la actitud de esa señora por exponerla al frío extremo de nuestra ciudad, sin ningún tipo de protección. Por otro lado, lo bueno es que la dejó en un lugar donde pasa mucha gente y fue atendida con rapidez.

Como madre de una bebé de casi dos años, me estremezco ante estas noticias. Todavía existe la capacidad de asombro, todavía existen los sentimientos y el instinto maternal. Dios se encargará de ordenar las cosas y, gracias a Él, hoy la niña está bien de salud, a pesar de que tuvo principios de hipotermia.

Decepcionados de la vida


ambicionHace unas semanas estuve platicando con una amiga sobre lo decepcionante que resulta no tener cosas que otros obtienen con facilidad como adquirir un automóvil del año, comprar casa propia o hasta tener una boda espectacular en la playa. Se quejaba amargamente de las cosas que no había podido alcanzar y lo más probable es que fueran imposibles toda  la vida.

Creo que a todos nos ha pasado algo así, aunque tengamos poco o mucho en el ámbito económico.  Puedo lamentarme de que mi sueldo no alcanza para cubrir mis necesidades y al recibir un aumento, mis necesidades también incrementan. Puedo estar conforme con mi existencia y al compararme con los demás, me doy cuenta de todo lo que me falta.

Debemos encontrar el equilibrio. No quedarnos estancados, sin ninguna ambición, pero tampoco es bueno ambicionar en forma desmedida. Yo no me imagino viajando en un avión privado, ser recibida por el Papa o por los reyes de Inglaterra, vestirme con ropa de diseñador o conocer todos los países y no por eso me considero infeliz. Simplemente no me hace falta, puedo vivir sin eso. En caso de que llegara a suceder algo así, sería algo extra en mi vida que recibiría con mucho gusto, como ha pasado con varios eventos en mi existencia que no tienen nada que ver con el dinero. Los regalos inesperados son como una octava maravilla del mundo.

No existe nadie que tenga todo. Ejemplos muy claros son los cantantes que están en la cima de la fama y tienen que recurrir a las drogas y al sexo desenfrenado para llenar el vacío que les acompaña aunque estén rodeados de gente. Viven con miedo a bajar del sitio en donde están hoy, a dejar de ser populares, a envejecer. Han probado tantas cosas, que ya están aburridos, nada les emociona, nada les puede causar nuevas impresiones.

En resumen, cada uno de nosotros debemos crecer a nuestro propio ritmo, sin compararnos con los demás. Es bueno hacer un alto para disfrutar los pequeños o grandes logros y también para ponernos nuevas metas y, por supuesto, dichas metas deben realistas.

Una señal del cielo


destinonieveEste año inicia con grandes sorpresas. Aquí en nuestra querida Ciudad de Chihuahua, la noticia de hoy no es ningún hecho de sangre, ni la subida de precios, mucho menos el pago del predial.

El suceso más comentado, sobre todo en las redes sociales, es que nos está cayendo una gran nevada y eso no es tan común que suceda aquí. La gente está feliz, sonriente. Algunos hemos salido de las oficinas para tomarnos fotos y otros más atrevidos hasta juegan a arrojarse bolas de nieve.

Yo considero este fenómeno de la naturaleza como una señal del cielo, un regalo de Dios para dar la bienvenida al año 2013. La nieve purifica el ambiente y pienso que también el espíritu. Contemplar esta maravilla es relajante, es como una pausa en nuestra ajetreada vida, una oportunidad de sorprendernos otra vez.

Disfrutemos de este esperado obsequio.nieve