Caprichos del destino


Intenté de todo para acabar con la miserable rata pero nada hizo efecto. Compré diversos tipos de trampas y venenos, desde caseros hasta industriales.

Los apliqué cada noche y a la mañana siguiente volvía a aparecer el pequeño monstruo como si fuera una burla. Siempre he odiado a los gatos, sin embargo ya me estaba convenciendo de llevar uno a casa.

Me fui a dormir con decenas de felinos en la mente, soñé que devoraban a la intrusa poco a poco y yo veía el espectáculo satisfecha.

Un golpe seco me despertó. Me dirijo hacia donde creo que proviene y, al llegar, no puedo contener la risa.

El infeliz animal yace muerto bajo la plancha que cayó en el momento justo.

“Tarde o temprano todo se resuelve de la forma que menos se espera”

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3 comentarios en “Caprichos del destino

    • Muchas gracias por tus palabras. Más que llamarle destino, creo que Dios se encarga de acomodar las cosas de maneras que a veces no comprendemos y de pronto el problema que no te dejaba dormir se resuelve sin darte cuenta. ¡Un abrazo!

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