Hacer el mal también hace mal


Desde ayer tengo una sensación bastante incómoda, es como una preocupación constante por haber hecho mal a alguien y no saber cómo remediarlo. No es fácil andar así, el corazón pesa, y bastante.

Creo que todo esto se debe a la tonta costumbre de acumular resentimientos, de maquinar en mi mente una venganza personal de la que no se entera nadie más que yo. En esa revancha contra el mundo, quizá paguen algunas personas que me dañaron consciente o inconscientemente en el pasado, pero muchas veces pagan justos por pecadores.

También pretendo que interpreten mi manera de actuar sin dar ninguna explicación, pero eso nunca da resultado. Todo influye en su tiempo para que esa bola de nieve que empezó del tamaño de una canica, hoy sea como una enorme roca, congelada y difícil de disolver.

Ayer dañé a alguien, intentando explicar lo que yo sentía, lo que acumulé en mi interior durante años. No me dolió en ese momento, sin embargo hay algo que me flota entre el estómago y el pecho, causando una terrible incomodidad.

No sé cómo amaneció esa persona, cómo pasó la noche, pero no hay forma de resarcir ese daño. Sólo espero que no le afecte demasiado.

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