A propósito del Día de la Mujer


Hace unas semanas vi en la televisión local una noticia sobre una mujer indígena oaxaqueña llamada Francisca, la cual llegó a Ciudad Juárez  con sus siete hijos, cuyas edades oscilaban entre once meses y trece años. Por supuesto la señora no tenía un lugar para vivir, además era analfabeta. Alguien tuvo la gentileza de prestarles un cuarto, pero al salir a buscar trabajo dejó solos a dos de sus niños y  otro tipo de “alguien” llamó al DIF para acusarla de abandono de menores. 

La televisora se enteró del caso y unos reporteros les llevaron ropa y zapatos, pues el menor de ellos estaba enredado sólo en una chamarra y los demás sólo con pantalones cortos y playeras de verano (y estábamos todavía en el mes de enero).

Cuando vi ese reportaje, los chiquillos me partieron el alma, sobre todo los dos bebés. Esas caritas sonrientes a pesar de las circunstancias, me causaron ternura y a la vez una impotencia terrible. Dócilmente se dejaron vestir por las personas desconocidas, quienes se mostraron muy cariñosos con ellos. En la nota dijeron que seguirían juntando víveres para esta familia, además de pedir apoyo al gobierno.

Ese día estuve analizando la situación. Me preguntaba qué le había pasado a esa familia para que emigrara desde el sur hasta el norte de esa forma. Quizá Francisca huyera de algo, tal vez de un marido opresor, pues de sobra es sabido que en Oaxaca aún hay una marcada marginación hacia la mujer, incluso aún existe la venta de niñas. Miles de ideas surgieron en ese entonces, hasta busqué el caso en internet, mas no pude encontrar nada al respecto.

Hoy en la mañana, al abrir un periódico digital, me topé de nuevo con esta historia y me enteré de más detalles, como el hecho de que la señora perdió al marido y  todo su patrimonio cuando se incendió su jacal. Ante la imposiblidad de obtener un empleo, ella y sus hijos tomaron un camión que (se supone) los llevaría a los campos de pizca en Baja California, pero al llegar a Juárez se tuvieron que bajar, pues el chofer dijo que hasta ahí llegaba. Desde ahí empezó su batalla, no sólo por sobrevivir, sino que poco después para recuperar los hijos que le recogió el DIF.

Hoy en día el asunto está en manos del Ichmujer, dándole recursos para sobrevivivir e incluso para que inicie un negocio de comida o artesanías. También recuperó a sus niños.

Parece un final feliz, pero todavía hay más tela de dónde cortar. Me dio mucha tristeza ver los comentarios de la gente al pie de la nota, donde la mayoría eran mujeres. cito algunas expresiones extremadamente condenatorias e indignantes:

“Si tanta necesidad tiene, ¿por qué trae tantos chamacos al mundo?”

“Que cierre las piernas, la muy…”

“¿Y no quiere una suite pagada por nuestros impuestos?”

“¿Y por qué vamos a estar manteniendo a una… con siete escuincles, que en un futuro serán malandros, drogadictos, asesinos, etc.? Además, cada uno de ellos tendrá por los menos dos hijos y serán catorce mantenidos más”

Puedo citar más opiniones aberrantes, sin embargo no creo que valga la pena hacerlo. El punto es que somos tan ligeros para juzgar vidas ajenas, condenamos con el impulso de nuestras propias frustraciones y el hecho de que las propias mujeres nos expresemos de esa forma es como una forma de autoatacarnos.

Quien vive informado, sabe de lo difícil que es esa clase de vida, donde el machismo persiste en el ambiente que vivió Francisca y si no sabe leer ni escribir, ¿cómo pueden considerar que tengan control sobre los embarazos? Además, la señora no andaba con varios hombres, tenía marido, quien era el sustento de la casa. No se puso a pedir limosna, sino a buscar trabajo. Si las circunstancias la llevaron a esa situación, no es justo que nos expresemos mal de ella. Y tampoco tendríamos derecho a juzgarla aunque hubiera sido prostituta.

Hoy, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, me pareció prudente hablar de la discriminación que lamentablemente no se ha podido erradicar. Respetémonos y hay que seguir luchando por la igualdad en derechos, mas no por la igualdad malentendida por parecernos a los hombres.

Felicidades a todas y cada una de las mujeres. Conservemos la belleza de nuestra propia originalidad.

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2 comentarios en “A propósito del Día de la Mujer

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