Más de la vida diaria


Hoy que mi pequeña Samantha cumple once meses de vida, me preguntaba por qué no he podido escribirle algo bello, algún poema que refleje las maravillas que me ha hecho vivir en este tiempo y llegué a la siguiente conclusión:

No puedo escribirlo porque todo se lo he dicho, nada he dejado de expresarle, nunca me quedo con las ganas de darle un beso o un abrazo, de hacerla reír a carcajadas y a la vez reír yo también con esas expresiones tan suyas.  Cada momento a su lado es una bendición, un regalo invaluable de la vida.

Dios me la cuide siempre.

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