¿Resolver todo con un “Click”?


Hace unos días tuve la oportunidad de ver  la película: “Click, perdiendo el control” con Adam Sandler. Ya la había visto anteriormente, su estreno fue en el año 2006, pero esta vez me hizo pensar mucho, aunque parezca otra cinta tonta de comedia sin contenido.

Pues bien, la historia es sobre un arquitecto que vive muy ocupado y no tiene tiempo para su familia . Hay cosas que le aburren, sucesos de la vida que quisiera pasar de largo y saltarse a lo que le gusta.

El hombre va a una tienda a comprar un control universal porque en su  casa todo se maneja mediante control remoto y se vuelve un lío con tantos aparatos. Resulta que con ese artefacto puede regresar o adelantar momentos de su vida y la primera vez que lo prueba queda complacido.

Cuando empieza a usar ese poder, regresa a la primera cita  con su ahora esposa y memoriza cada detalle, desde la canción que se escuchaba en ese instante hasta la ropa que ella tenía puesta. Por supuesto que lo usa a su favor, pues todas las mujeres nos sentimos halagadas cuando los hombres recuerdan esas cosas.

Todo iba bien, hasta que al tipo se le ocurre usar el control para saltarse eventos que no le gustan, tales como un resfriado, regaños o discursos, baños de agua fría, preliminares del sexo, etc. Al final de su vida se da cuenta  que se ha perdido de muchas cosas buenas por saltarse los momentos malos o aburridos.

El mensaje que podemos sacar de esta película es que aún en los lapsos de oscuridad: enfermedades, duelos, crisis existenciales, desengaños; en esas etapas difíciles de sobrellevar y de resistir, suceden cosas maravillosas que nos hacen madurar y aprender. Dice un antiguo dicho: “Cuando más oscuro está, es que pronto va a amanecer”. Y el amanecer es hermoso cuando lo estamos esperando.

Disfrutemos la vida como es, lloremos cuando haga falta y no hay que dudar en sonreír siempre.

 

 

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Decir o no decir, he ahí el dilema


He iniciado esta entrada como unas cinco veces y cada vez cambio de tema. En una ocasión le moví el diseño y ya no encontré lo que había escrito. Total, no era tan importante. Este fin de semana pasaron varias cosas que pudieran ser interesantes comentar, pero hoy no tengo la suficiente concentración para narrar correctamente.

La entrega de los Oscars me pasó de noche, así que cuando reúna suficiente información sobre eso, diré algo.

Buen día a quienes visitan mi página, que tengan un excelente inicio de semana.

Análisis de una obra literaria


TÍTULO: EL AMANTE OBESO

AUTOR: HUMBERTO GUZMÁN (MEXICANO)

TEMA: Impotencia.

TRAMA: Un hombre obeso se siente aprisionado por su propio cuerpo y ve que se le escapa el amor de su vida.

ARGUMENTO: La historia se desarrolla en la playa, un hombre despierta después de una borrachera y escucha a lo lejos la risa de su amante. Trata de incorporarse pero por su estado y su peso cae en repetidas ocasiones y aunque alcanza a verla acompañada por otro hombre, nunca logra llegar a ellos y queda varado entre las rocas y el mar.

ACCIÓN:

EXPOSICIÓN: El hombre sabe que no es amado por lo que es y sufre por la impotencia.

NUDO: Cuando reflexiona, siente asco por sí mismo.

CLIMAX: El momento en que ve a su amante Jutta acompañada de un hombre moreno y al parecer joven.

DESENLACE: El amante obeso queda atrapado entre las rocas a merced del mar.

CONFLICTO: El hombre se siente abandonado pero al mismo tiempo siente una gran placidez con la vida que lleva.

PSICOLOGÍA: El protagonista es un hombre sin autoestima, reflexivo, enamorado y alcohólico. Por su libreta de notas puede ser un escritor o tal vez sólo está obsesionado con el nombre de su amada. De Jutta se habla poco pero se entiende que es una mujer joven, ambiciosa e infiel.

 

ELEMENTOS INTERNOS

IDEAS: No se encontraron.

MOTIVOS:

ABSTRACTO: El orgullo.

CONCRETO: La mujer.

 

SÍMBOLOS: No hay.

ESPACIOS: Una hamaca, su habitación, la escalera, la playa, el mar.

AMBIENTE:

FÍSICO: Una casa a la orilla del mar con un jardín descuidado.

EMOTIVO: Abandono, placidez por un breve momento, ansiedad por escribir algo y desesperación por llegar hasta ella.

 

TIEMPO:

OBJETIVO: Es de día y transcurre como media hora en lo que despierta, se levanta y llega al mar.

SUBJETIVO: No hay.

 No hay juegos temporales.

 

DISTINCIÓN PRAGMÁTICA: Cuento.

Comunicación moderna


 Te veo ahí, conectado en internet. Cada vez que inicias sesión, mis vellos se erizan y el deseo de hablarte me atormenta, sin embargo contengo esas ansias, presa del orgullo. Veo tu frase del día con cierto temor y experimento un tonto regocijo al interpretar que estás solo de nuevo; tu tristeza  es un bálsamo para mi egoísta corazón. Después de pensarlo un buen rato empiezo a escribirte y a la segunda letra me arrepiento, me limito a contemplar tu fotografía. Decido esperar a que tomes la iniciativa, no vayas a creer que te necesito. Pero, ¿a quién le escribirías eso?

Otra vez se está bloqueando esta cosa…

 

Ahí estás, bella como siempre, con foto nueva. Te encanta lucirte, sin duda y contemplarte es un placer; imagino que estás ocupada y aún así te das tiempo para elegir una buena frase. La de hoy me llama la atención, parece que estás mal anímicamente, quisiera consolarte, pero nunca me lo has pedido, eres fuerte y no creo que me necesites,  nada compartes, no sé mucho de tu vida ni de tus amores y además es raro que inicies una conversación. Tal vez te importune… ¿qué te digo?

¡Ah! Ya te desconectaste. Bueno, mañana será otro día.

La inevitable soledad


 Hay tantas cosas dichas sobre la soledad, tantas reflexiones y frases; hay quien la enaltece y hay quien la rechaza. Lo cierto es que nadie en el mundo se ha salvado de sufrir por ella. Encontrarnos a solas con nosotros mismos es aun más difícil que la primera cita con una  persona especial. La mente es demasiado poderosa, así como es capaz de hacernos sentir semidioses, también nos  puede estrellar contra el suelo. La inteligencia excesiva es peligrosa, por eso quienes nacen con esa facultad deben aprender a encauzarla para que no se vuelva en su contra.  La mayoría de los asesinos psicópatas tienen esa característica, son inteligentes y utilizan su talento para la maldad.

En los escritores sucede un fenómeno parecido. Es mucho lo que tiene que decir, trae consigo un cúmulo de ideas que pueden explotar en cualquier momento. Escribir es un escape a la realidad, una isla donde puede refugiarse de la compañía que le produce más soledad. Sentirse solo aunque se esté rodeado de personas ocasiona un dolor angustioso y terrible. 

Hoy me enteré del fallecimiento del poeta chihuahuense Rogelio Treviño y, el alma se me estrujó. Me parece increíble que haya fallecido de hipotermia y a un mes de su muerte apenas reconocieran su cuerpo. El hecho de que no tuviera un hogar es incomprensible. Fue una persona talentosa, con premios nacionales e internacionales, libros publicados y homenajes; por eso no me cabe en la cabeza que haya terminado así.

Lo sé, la fama no lo es todo y me atrevería a decir que tampoco es nada. Por eso yo escribo por gusto, mas no por eso me resigno a no trascender. Todo debe tener un equilibrio, tampoco me voy a aislar de todos y comunicarme sólo con mi escritura. Una buena plática siempre es gratificante, juegos de mesa, bailes, risas, caminatas. Existen muchas razones para no hundirse en la soledad y ahogarse con nuestra propia mente. Es fácil entrar a ese laberinto y es casi imposible salir. Nadie más puede ayudarnos si no intentamos salir nosotros mismos.

Y sí, la soledad es buena de vez en cuando, pero sólo si la buscamos.

 

Lo prohibido atrae


Hoy que empieza la Cuaresma, me  he puesto a reflexionar un poco en el sentido de esta celebración. En catecismo aprendí el significado y los ritos que se acostumbran desde el Miércoles de Ceniza hasta el Domingo de Pascua y por mucho tiempo traté de seguirlos al pie de la letra, aunque nunca faltan los tropiezos.

Hay anécdotas simpáticas, como aquellas ocasiones en que tratas de cumplir correctamente con el ayuno y abstinencia, pero no falta alguien que llegue con los más exquisitos antojos, ofreciéndotelos con insistencia. Lo curioso es que a veces esas personas no acostumbran compartir nada el resto del año.

Este día sucedió algo parecido. No recordaba la fecha y tampoco que teníamos un cumpleaños en la oficina. Llegué directo a desayunar y creo que comí más de lo acostumbrado en días normales. Fui a comer, pero con demasiada moderación y al regresar al trabajo me dieron unas ganas irresistibles de  probar una paleta de bombones que tengo desde el 14 de febrero (nunca se me había antojado). Ahora mismo se me antoja una golosina y por lo general casi no las consumo.

“Es el diablo”, diría mi madre si llegara a exponérselo. Lo cierto es que lo prohibido siempre nos atraerá. 

 Y mañana, esa paleta volverá a ser inapetecible.

Homilía del domingo


El domingo pasado me encantó la  homilía en misa de las seis de la tarde. A pesar de que fui con mi inquieta bebé de casi un año de edad, pude comprender el mensaje a la perfección. No conozco el nombre del sacerdote, a quien considero como un gran orador. En ningún momento estuve aburrida, cada palabra me causaba interés. Usó mucho el razonamiento y la psicología para expresarse correctamente.

El tema fue sobre “el amor”, se pudiera pensar que es algo bastante trillado, mas no lo es, siempre y cuando se contribuya con algo importante para entenderlo. Puso un extraordinario ejemplo, el cual se me grabó y deseo compartirlo.

El sacerdote compara este sentimiento con la devoción y apego incondicional de un niño hacia sus padres. Desde el nacimiento, los progenitores son lo máximo, quiere ser como ellos, pues los considera perfectos y son un modelo a seguir. Esa etapa se podría considerar como “enamoramiento”.

Luego, cuando la infancia termina, el adolescente se da cuenta que esos maravillosos modelos tienen defectos. ¡Sí! defectos terribles que él nunca consideró pudieran tener. Se tornan rebeldes, se decepcionados de todo y de todos. El gran amor se desmorona.

Comparándolo con el amor de pareja, es algo muy parecido. La etapa de enamoramiento es como nuestra infancia, donde todo es hermoso en quien amamos. La admiración es constante, su mundo es magnífico, estamos pendientes de cómo se arregla, de sus planes, de su vida en general. Al igual que los niños, hasta se nos “pegan” algunas costumbres o dichos de esa persona especial. Escuchamos las canciones que les agradan con más atención que antes. La tierra gira en torno a ese astro que ha iluminado nuestra vida.

De pronto crecemos y las estrellas se apagan. Los defectos empiezan a surgir, uno tras otro. Aquello que nos hacía reír, ahora nos produce fastidio, como un viejo perro con los mismos trucos. Ese es el punto donde nos damos cuenta si es amor verdadero. No sólo se aman las virtudes, sino los defectos, se ama el “todo” de un ser. Si no es un sentimiento real, el deslumbramiento se extingue, a veces no queda nada, sólo decepción. Y de verdad duele.

Imposible evitar el dolor, a menos que se renuncie a sentir. La infancia se disfruta al máximo, las ilusiones son un regalo divino. Hay que prepararnos para  la siguiente etapa, en donde se aprueba o reprueba el examen más difícil: “El amor”.