Les aplicaron la ley sharia por estar demasiado cerca, en Indonesia.


No es posible que estas ideas prevalezcan en pleno Siglo XXI.

Los números de 2015


Este es el resumen anual de mi blog. No he escrito mucho este año porque las ocupaciones han sido demasiadas y así como la inspiración brota, en un momento se va.

Feliz año 2016 y espero llenar este espacio de artículos interesantes.

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 7.200 veces en 2015. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 6 viajes transportar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

De regreso


Tenía olvidado por completo este sitio y hoy, al ver las estadísticas me sorprendí porque ha sido muy visitado últimamente. La razón es simple: ya es tiempo de calaveras y es lo que predomina en el buscador.

Este año no tenía deseos de escribir ninguna, pero de pronto me impregno del ambiente y no resisto la tentación de empezar a escribirles a los compañeros de trabajo, parientes, amigos y a personajes famosos que estén vivos. Escribirle calaveras a los difuntos no me parece correcto ni divertido.

Lo malo de todo esto es que algunas autoridades se han vuelto muy “delicadas” y no aceptan ninguna crítica, ni siquiera en tono de broma. El año pasado me censuraron una calavera que envié al periódico. Un informante interno dijo que en cuanto la leyeron, la aventaron como si quemara.

Hoy tengo un gran reto: quiero seguir participando y claro que también ganar. Espero tener la suficiente inspiración para hacer calaveras de calidad, que no lleguen a ser ofensivas y, sobre todo, que diviertan.

Gracias a todos los que me visitan, espero empezar a escribir más seguido en este medio.

Tarde de cine


Ayer tenía ganas de ir al cine y la verdad ninguna película se me antojaba.

El churro de moda, cintas de guerra, documental de un hospital psiquiátrico y otros filmes que no me llamaron la atención.

Mi hija me dijo al salir de la guardería:

-Mamá, vamos al cine.

Bueno, -me dije- pues a fuerza vamos a ver una película infantil. Alguien me recomendó “En el bosque”, pero tenía mis dudas de si realmente era para una niña de casi cuatro años  y si no me aburriría demasiado por ser musical.

¡Oh, grata sorpresa!

Me gustó mucho la primera hora y sí sentí que se alargó un poco, pero considero que tiene un buen final y las historias siempre me mantuvieron cautivada aunque estén basadas en 4 conocidos personajes:

Caperucita roja, Rapunzel, Cenicienta y Jack el de las habichuelas mágicas.

En este tiempo se abusa de las nuevas versiones de cuentos antiguos, sin embargo me parece bien llevada la secuencia y te esperan sorpresas aunque ya conozcas estos relatos. La película está en español, pero las canciones están en su idioma original y eso se agradece, pues en varias traducciones usan cantantes comerciales que las distorsionan. Los príncipes son verdaderamente humanos, con defectos y virtudes. El de Rapunzel es un regalo a la vista.

Quería algo relajante y que me divirtiera en esa tarde y logré mi objetivo. Además, no pude tener mejor compañía.

Discusiones inútiles


Todo el mundo ha discutido alguna vez y casi siempre fue perder el tiempo o, más grave aún, generó enojos y hasta violencia.

Cuando surgen los insultos, es difícil arreglar las cosas y los “adversarios” sólo buscan palabras para herirse. Es muy común que se presenten estas situaciones en un grupo de amigos o de trabajo y principalmente en las familias, pero no es válido que alguien las genere porque se siente aburrido o con ganas de pelear con quien sea.

Antes de iniciar una discusión, deberíamos pensarla dos veces. Las palabras mal dichas pueden ocasionar rupturas e incluso tragedias.

No es lo mismo comentarios que discusiones, así que sus comentarios son bien recibidos.